El nudo del acoso escolar y la necesidad de un Código de buena convivencia en la comunidad educativa.

Por: Fernando Hiciano


¿Es posible hacer sostenible un ambiente armónico en los salones de clases, basado en el respeto del derecho ajeno de cada uno de los estudiantes?

La sociedad aspira a una escuela sana y segura. Y es capaz de pagar bien caro el precio por ese sueño. Con el concurso de todos se hace imperante erradicar cualquier tipo de violencia en los salones de clases.

El acoso escolar o bulliyng atenta contra la paz de la escuela. Un segmento importante de la población estudiantil ha mostrado cierta apatía por volver a su centro escolar, acabando al final por abandonarla. Es recomendable cuando esto ocurra, el padre o la madre de inmediato deben entablar un vínculo de comunicación estrecha y lograr cierta interiorización con sus hijos, porque de lo contrario todo esto podría dejar lesiones de por vida en el niño. El bulliyng vuelve violento al chico, manifestándolo cuando este se defiende del agresor o grupo que molesta la integridad de su persona. Al sentirse acorralado es capaz de no responder a ninguna autoridad porque cree que todo el entorno es cómplice de su desgracia. Todos conocemos algunas situaciones de estudiantes que han arremetido con objetos punzantes contra el agresor, provocando heridas y hasta rotura de huesos, mientras se han reportado casos en Cotuí, Bonao, Hermanas Mirabal, entre otras provincias del país. Los ejemplos brotan en los medios de comunicación, otras veces en el peor de los casos, llegan a la sinrazón de colgarlo en las cuentas de las redes sociales, creando mayor el estigma y daños sin precedentes en la mente del discente.
Los tres primeros países en el mundo en el top de vergüenza escolar los encabezan México, Estados Unidos y China entre los años 2021 y 2022. En ese sentido, la República Dominicana se ubica en el número 7 de los 10 primeros países del mundo donde el niño es afectado por bulliyng. Los datos revelan que 6 de cada 10 niños viven todos los días acoso escolar.

Sugerimos a la comunidad educativa constituirse en órgano fiscalizador, manejando el coso con mucha tacto y compromiso social.

¿Por qué se produce el bulliyng de un estudiante en contra de su compañero? Las experiencias dan cuenta, que el acoso escolar se genera porque un grupo de escolares no aceptan la diversidad del compañero o compañera.

Todo esto no se puede ver con cierta simpleza como conflictos de liderazgo entre los niños, porque los daños psicológicos podrían ser permanentes en las víctimas. Algunos han aprendido a defenderse, resistir o hacerse respetar, ripostando amenazante y agresivo ante el burlador.

Mientras tanto, la escuela debe aplicar un programa con objetivos claros y específicos, capaz de erradicar ese mal que atenta contra la convivencia en el curso y de la autoridad en la escuela.
?Nótese la presencia de intimidación, burla, amenaza, descalificación, sobrenombres despectivos, apodos, insultos, haciendo comparaciones con animales específicos? Todo ello representa el mismísimo rostro del acoso escolar, dejando heridas profusas, muy desgarradoras en el infante. El que padece de bulliyng se cree que está acorralado en una jaula. Y es capaz de cometer cualquier locura para salir de allí. No podemos sorprendernos si un niño manso (sumiso) es protagonista de un incidente escandaloso en la escuela, repercutiendo en todo el barrio, para dejar bien claro que deben respetarle. Sin embargo, responder con violencia al agresor engendra más violencia.

Es entendible que el acoso escolar reduce moralmente al ser humano, causa depresión, trastornos de sueño, aislamiento, fobia social y pueden llegar hasta el suicidio. Además, genera un alto porcentaje de abandono escolar, ausencia de aprendizaje, dando con el fracaso de la escolaridad de los estudiantes. Se trata de una situación altamente peligrosa, generalmente en contra de una víctima inocente, y casi siempre se ejecuta fuera de la vista de los adultos. Aunque es muy complejo se requiere del concurso de la comunidad educativa para enfrentarlo con temas formativos, tranzando ejes transversales que permee la familia, escuela y toda la sociedad. Fortaleciendo los valores como el respeto, la tolerancia y la empatía con la otra persona, dialogando con las supuestas víctimas y los posibles acosadores. De lo contrario, si no se detiene en el momento indicado podría perpetuarse en la víctima. Se requiere que los profesionales actúen con rapidez para que no acaben en consecuencias negativas, a veces perdurables en el tiempo, provocando daños psicológicos, que a veces llegan a ser permanentes, con bajo rendimiento escolar entre otros males.

El Departamento de Psicología de cada escuela debe fomentar la buena convivencia, incentivar a los educandos a firmar carta de acuerdos y compromisos para frenar el acoso escolar. Además, crear un consejo colegial en el curso para detener todo tipo de violencia en contra del compañero.

El Consejo Nacional de Educación debe diseñar un código de Buena convivencia escolar para proveer a la escuela de una herramienta que vaya consigo a prevenir un gran problema para estas y las futuras generaciones.

Si queremos una escuela segura y sana tenemos que crear desde la familia un ambiente saludable, usando un tono de voz suave pero firme, sin emplear un lenguaje grotesco, ni soez, respetando a los demás para que sus hijos sean portadores de la paz en la escuela.

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