Análisis, Fernando Hiciano, Gerson Adrián Cordero, Ryan Bladimir, Willian Yamil Estevez Peralta

“Tiranías”, de Fabio Fiallo

Por: Ryan Bladimir


Grato me ha sido hablar de grandes escritores de nuestra literatura: en este caso del gran escritor, poeta y político Fabio Fiallo. ¡Todo un clásico! Con una cuentística lineal y simple, el escritor nos transporta a una diversidad de historias que, terminan por inspirarnos sentimientos que recaen en aspectos de nuestras propias vidas. Cada palabra, cada expresión de un personaje o, cada trama, son objetos de un profundo simbolismo. Además, como característica fundamental de su narrativa, es que en estas historias predomina su poesía (género literario en el que tuvo más influencia) dando como resultado, un profundo sentido poético, en donde la estética se sale con la suya. Aquí, en éste párvulo comentario literario, mi objetivo primordial es el de comentar uno de sus cuentos de los que considero más significativo y mejor escrito, el mismo se titula <<Tiranías>>.

    Tiranías, es un micro cuento o micro relato, que nos cuenta la vida de un peón, que un día  preguntó a una anciana melancólica sobre la muerte de su hijo, para así desahogarse un poco de la suya (muerte) que también está a punto de llevarse a cabo. La anciana, cara pálida y medio llorosa, le dice que a su hijo lo asesinaron en las horribles e infames prisiones de Siberia, a manos del despiadado Czar de Rusia. Le dijo que lo cargaron engrillado y con pesadas cadenas, debajo de las congeladas montañas para ver si apagaban ese ardiente corazón de patriota que lo dio todo por la libertad de su pueblo, que luchó en contra de esa infame tiranía. Ese ardiente corazón de patriota que tanto odio le causaba al ver a su país en la sumida pobreza, la opresión, la alienación. Ese corazón de patriota que lo dio todo en combate; que ahora ocuparía la casa de los difuntos pero, feliz porque murió por su nación que lo vio crecer… Tan pronto el personaje escucha estas simbólicas palabras, se lamenta, suspira profundamente y, le apostrofa a la señora que su hijo tuvo una muerte muy dulce, pues murió odiando al malvado tirano. Después de reflexionar un poco, empieza a contar la suya.

Dice que, como su hijo, el muere en manos de una tiranía, en donde le tocaría en mismo sepulcro… Su única diferencia radicaba en que, este último terminaría amando hasta el postrero latido a la tirana que tanta indiferencia y humillaciones ejercía sobre ese pobre peón. Este tipo de tiranía, hace alusión a un amor verdadero que solo surgió por parte del peón, que lo condujo al juego ilusorio, a la muerte en vida.