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Santo Tomás de Aquino y la demostración de Dios

Una demostración metafísica de la existencia de Dios


«El ser se entiende de muchas maneras, pero estos diferentes sentidos

se refieren a una sola cosa, a una misma naturaleza […]»1.
«El motor difiere del ser en movimiento […]»2.

Detalles biográficos.3 

Tomás nació en el año 1225 en Aquino, entre Roma y Nápoles, de ahí viene su nombre. Era de una casa noble con muchos herederos, por eso, su padre, estaba preocupado por el futuro de Tomás de Aquino y quiso que se formara en el Monasterio de los Benedictinos para que fuera nombrado con el tiempo abad de ese monasterio, por tal razón, entró a los cinco años de edad al referido convento y a los 14 años se trasladó a la Universidad de Nápoles dónde conoció a la Orden de los Predicadores (Los Dominicos) a la cual ingresó.  

La decisión de entrar a dicha orden creó descontento entre su familia porque renunciaba a la fortuna que podría adquirir como abad de un convento por dedicarse a una orden que sólo le ofrecería ser, para toda la vida, un hermano religioso. Una curiosidad interesante es que fue alumno del polímata de las ciencias medievales, san Alberto Magno. 

Más adelante, fue a la Universidad de París para ocupar una cátedra, ganó fama, enfrentó a profesores que se oponían a la presencia de los religiosos hasta que, gracias al Papa, fue aceptado en el claustro universitario tiempo después. El Doctor Angélico4 sostuvo que la finalidad de la iglesia no era sólo la salvación de las almas, sino, también, conducir hacia una comprensión racional de la realidad en todo su conjunto, desde los aspectos teológicos hasta los políticos de la sociedad humana. Por sus aportes, este santo es considerado «el más santo de los sabios y el más sabio de los santos». 

Comienza a redactar la Suma Teológica en el año 1267, obra dirigida para los interesados en estudiar teología. Esto no fue una cosa nueva porque para la época era muy común que teólogos hicieran Sumas Teológicas. La novedad de Tomás de Aquino radica en que se concentró en explicar a Dios mismo superando las Sumas Teológicas que se dedicaban a hablar de la iglesia como cuerpo místico de Cristo o de las obras y señales de Dios. Entendió que la fe debe mantenerse en el marco de la revelación divina pero sin descartar a la razón como medio importantísimo para dar razones de la fe.  

Su Suma Teológica consta de las siguientes partes:5 

  • Quaestio: es el espacio donde se plantea el problema.  
  • Disputatio: en este apartado aparecen los argumentos a favor y en contra del problema o los problemas. 
  • Respondio: en este espacio se dan soluciones razonadas a los argumentos a favor y en contra de la disputatio.  
  • Vera Solutio: aquí se vuelve sobre la disputatio y el respondio para dejar completamente aclarada, solucionada y presentada la cuestión. 

Tomás de Aquino fue un prolífico escritor porque dejó más de 130 obras, 890 lecciones sobre Aristóteles, 1650 lecciones sobre la Sagrada Escritura, 3000 artículos sobre las Secuencias. Su Suma Teológica tiene 512 Quaestiones y un suplemento de 2652 artículos donde expone más de 10 mil argumentos.6 Fue canonizado por Juan XXII el 18 de Julio del año 1323; en 1567, Pío V lo declaró doctor de la iglesia y, en 1880, el Papa León XIII lo proclamó patrono de todas las universidades y escuelas católicas.7 

Principios filosóficos e influencias de otros autores. 

Santo Tomás de Aquino fue influido en menor medida por Platón, Boecio y Avicena, sin embargo, la base de su pensamiento es la Filosofía Aristotélica, cuando este tipo de filosofía no era aceptada ni valorada en el mundo cristiano. Lo único que se conocía y se valoraba a profundidad de Aristóteles para la época era El Organon, es decir, las obras de la Lógica. A través de Santo Tomás de Aquino entró el aristotelismo al cristianismo, una filosofía que sirvió de base para muchos aportes posteriores, como los Estudios de la Escuela de Salamanca en política, derecho de gentes, teología y filosofía. 

Él se plantea la existencia de Dios, aspecto que es muy interesante porque abre la puerta al diálogo con los ateos de la época, además, sostenía que los no creyentes no eran tontos, sino que se les debía explicar o demostrar la existencia de Dios a través de la razón. Santo Tomás sostuvo que, para hablar de Dios, lo primero que hay que hacer es despejar la variable de la existencia de Dios. Su demostración de Dios no fue muy acogida en la modernidad porque la metafísica ya no tiene el papel preponderante que tenía en su época y, por otra parte, el materialismo científico-filosófico empieza a presidir el escenario intelectual de la época. 

Antes de empezar las cinco vías es importante dilucidar los principios de la filosofía aristotélico-tomista: 

  • El movimiento: el paso del ser en acto al ser en potencia. El ser en acto es lo que se es ahora y el ser en potencia es la posibilidad de ser más adelante en el tiempo. 
  • El hilemorfismo: todo lo que existe está compuesto por materia y forma. «[…] la definición de las substancias naturales no sólo contiene la forma, sino también la materia […] la esencia comprende materia y forma»8
  • La causalidad: todo lo que existe tiene una causa y produce un efecto. Esto indica que todo efecto es producido por una causa, en donde nunca el efecto y la causa serán la misma cosa. 
  • Distinción entre esencia y existencia9: explica la diferencia entre el ser necesario y lo seres contingentes, es decir, entre Dios y los demás seres. La esencia es el modo de ser y la existencia es el acto de ser. La esencia marca una distinción entre todos los seres porque es lo que hace que un ser sea lo que es. Dios es el único en donde coinciden la esencia y la existencia.10 Dios es el único que existe por sí mismo; los demás seres existen porque otro –Dios– les ha creado. Dios es necesario, los demás seres son contingentes, es decir, no necesarios, pueden no existir.  
  • Relación de los seres: los seres no son iguales, pero tampoco son completamente diferentes porque todos participan del ser de Dios.  
  • La única verdad: fe y razón no son contradictorias, sino que se complementan. La fe aporta las verdades naturales reveladas por Dios mientras que la razón ayuda a encausar a la razón por el camino correcto. Sostiene Santo Tomás que «La existencia de Dios y otras verdades que de Él pueden ser conocidas por la sola razón natural […]»11, es decir, que Dios también puede ser conocido por la razón.  

Presentación de las cinco vías de la demostración de Dios.  

Partiendo de estos principios, en el inicio de la Suma Teológica, Santo Tomás de Aquino se planteó tres preguntas fundamentales: ¿Es evidente o no Dios? ¿Existe o no existe Dios? ¿Se puede demostrar o no la existencia de Dios?  

En la pregunta de si Dios es evidente concluye que sí, que es evidente, pero en sí mismo, sin embargo, nosotros necesitamos hacer una reflexión racional sobre Él porque no es evidente para nosotros porque no sabemos la consistencia de la esencia de Dios.  

En la segunda pregunta sobre si Dios existe o no, Santo Tomás concluye que sí porque la existencia de Dios es parte de su esencia. Su existencia es una de las verdades de la fe. 

«La proposición Dios existe, considerada en sí misma, es evidente por sí misma, ya que en ella sujeto y predicado son lo mismo, pues Dios es su mismo ser, como veremos (q.3 a.4)*12. Pero, puesto que no sabemos en qué consiste Dios, para nosotros no es evidente, sino que necesitamos demostrarlo a través de aquello que es más evidente para nosotros y menos por su naturaleza, esto es, por los efectos»13 

En la tercera pregunta de si se puede demostrar a Dios, Santo Tomás de Aquino, afirma que sí que se puede demostrar, pero únicamente desde el efecto a la causa (es decir desde el método a posteriori). En este punto es donde Santo Tomás de Aquino desarrolla las cinco vías14 para demostrar la existencia de Dios.15 Estas vías de la demostración de la existencia de Dios son las siguientes: 

La primera es la vía del movimiento: el movimiento es percibido por los sentidos y el movimiento es el cambio de la potencia al acto. Nada puede moverse si no está orientado o tiene potencia para el movimiento. Lo que se mueve está en acto. Todo lo que se mueve es movido por otro, este otro que lo mueve también necesita que otro lo mueva y así sucesivamente. Esto es cierto, sin embargo, no se puede hacer hasta el infinito porque dificulta la llegada al primer motor que no se mueve, pero que lo mueve todo. Ese motor inmóvil que lo mueve todo es Dios porque Dios es acto puro, no sufre las imperfecciones que produce el movimiento de acto y potencia, además, no se mueve porque todo lo que se mueve lo hace por otro. 

La segunda es la vía de la causa eficiente: en el mundo sensible existen causas eficientes, sin embargo, nada puede ser causa eficiente de sí mismo porque entonces sería anterior a sí, cuestión que es una contradicción lógica. No es posible, tampoco, en la causa eficiente ir hasta el infinito buscando la causa de cada cosa, sino que es necesario aceptar que existe una primera causa eficiente, la cual, es llamada Dios.  

La tercera vía es de lo posible y de lo necesario: en la realidad hay cosas que existen pero que pueden no existir, es decir, pueden ser producidas o destruidas. Estas cosas que pueden existir o no existir reciben el nombre de contingentes o no necesarias. Estos seres contingentes no pueden existir para siempre porque tienen la posibilidad de no existir, es decir, todo ser contingente que existe en acto tiene la potencia de no existir. Además, estos seres que existen hoy no existieron siempre y que su existencia fue resultado de otro que les hizo existir. En este caso, tampoco se puede ir hasta el infinito porque eso sería admitir que absolutamente todos los seres dejarán de existir o nunca existieron y eso es falso porque hay un ser que ha existido, que es causa de sí mismo y es quien causa la necesidad de existir de los demás seres: Dios.  

La cuarta es la vía de los grados de participación o de los grados de excelencia: todos los seres tienen algo de bondad, algo de verdadero, noble, etc. Esta participación de las cosas en la excelencia no es idéntica en todos los seres, sino que tienen grados y estos grados pueden apreciarse en la medida que la cosa se acerca más o menos a lo máximo. Por ejemplo, el juego genera el calor y todas las cosas que se acercan a él se calientan y sucede con contrario con las que se alejan. Así como el fuego es referencia para el calor en este caso, así Dios es la referencia para la perfección, para la excelencia. Todos los seres participan de alguna manera de la perfección, de la bondad, del ser y la causa o fuente de la perfección, que es lo que llamamos Dios.  

La quinta y última vía es del ordenamiento de las cosas o de la finalidad: nada de lo que existe es resultado del azar. Todos los cuerpos, celestes y terrestres, tienen una finalidad, un telos – τέλος–. Las cosas están organizadas y dirigidas por alguien que las conduce al bien, ese alguien o ser inteligente que dirige todo se llama Dios.  

En resumen, las cinco vías de la demostración de Dios son: la vía del movimiento, la vía de la causa eficiente, la vía de lo posible y de lo necesario, la vía de los grados de participación o de los grados de excelencia y la vía del ordenamiento de las cosas o de la finalidad. En estas vías, lo que llamamos Dios es el motor inmóvil que lo mueve todo, la causa eficiente de todo lo que existe, el ser necesario por excelencia, el único perfecto y la finalidad hacia dónde tienden todos los seres.  

Los aportes de santo Tomás de Aquino son inmensos para la comprensión de la teología e igualmente importantes son las categorías que él desarrolla para alcanzar una filosofía integral que se nutre de igual modo de las verdades de la fe y de las verdades de la razón. Ciertamente que sus planteamientos ocurren antes de que se funde propiamente la ciencia moderna y por eso algunos de sus presupuestos no son aceptados hoy. Sin embargo, pienso que es una tarea pendiente estudiar la filosofía de Santo Tomás de Aquino porque su pensamiento abre unas ideas interesantes para establecer un diálogo integral entre todos los fenómenos de la realidad: desde las cuestiones más intrincadas de la religión hasta las más complicadas de la ciencia.  

Yo tengo la certeza de que la ciencia moderna o de la naturaleza nos cuenta verdades fácticas o materialmente comprobables, pero la metafísica o la filosofía-teología nos abre una visión de entendimiento y reflexión que nos conduce a otro tipo de verdad que no es contradictoria a la científica, sino complementaria a ella.  

Reducir la realidad a los criterios metafísicos es un problema grave que conduce a múltiples errores igual que reducir toda la realidad a los fenómenos materiales.  

Te invito a leer La Suma Teológica de santo Tomás de Aquino. ¡Qué la filosofía te acompañe! 


1 Aristóteles. Obras selectas: Metafísica. Ética. (trad. y pról. Francisco Gaudet Yarza) Edimat Libros, c2000. Madrid. P. 81 (Metafísica, IV, 2)

2 Aristóteles. Obras selectas: Metafísica. Ética. (trad. y pról. Francisco Gaudet Yarza) Edimat Libros, c2000. Madrid. P. 200 (Metafísica, IX, 6)

3 Cfr. Aquino, Santo Tomás de. (1983). De los principios de la naturaliza. El ente y la esencia. Sobre la eternidad del mundo. Suma contra gentiles. Suma teológica. (Trad. Miguez, J.A., Fuentes Benot, M., Cappelletti, A. J.) Edición Sarpe. PP 7-23 (introducción)

4 Nombre con el que fue apodado Santo Tomás de Aquino.

5 Cfr. «Grandes Documentales: Santo Tomás de Aquino» (hasta el minuto 31). Producido por ABC TV Paraguay. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=xSprlbL4Mg8

6 Cfr. «Grandes Documentales: Santo Tomás de Aquino» (hasta el minuto 31). Producido por ABC TV Paraguay. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=xSprlbL4Mg8

7 Dominicos. Santo Tomás de Aquino, doctor de la iglesia. Recuperado de https://www.dominicos.org/quienes-somos/grandes-figuras/santos/santo-tomas-de-aquino/

8 Cfr. Aquino, Santo Tomás de. (1983). Op. cit. P. 58

9 El concepto Ser se refiere a la esencia y la existencia, esta doble significación nos pone ante un concepto ambiguo. 10 Cfr. Aquino, Santo Tomás de. (1983). Op. cit. PP 55-94.

11 Aquino, Santo Tomás de. Suma Teológica. Versión web. Recuperado de https://hjg.com.ar/sumat/a/c2.html

*12 «[…] Dios no es sólo su esencia, como quedó demostrado (a.3), sino también su existencia. […] 1) Porque todo lo que se da en un ser y no pertenece a su esencia, tiene que ser causado, bien por los principios de su esencia, como ocurre con los accidentes de la especie. […]. = 2) Existir es la forma o naturaleza en acto. De hecho, la bondad o la humanidad no estarían en acto si no tuvieran lo que nosotros entendemos por existir. Es necesario, pues, que entre la existencia y esencia en un ser veamos la misma relación que hay entre la potencia y el acto. […]. = 3) […] Dios es su esencia, como quedó demostrado (a.3). Si, en cambio, no fuera su propia existencia, sería ser por participación, no por esencia. […] Dios es su propio existir y no sólo su esencia». Cita recuperada de Aquino, Santo Tomás de. Suma Teológica. Versión web. Recuperado de https://hjg.com.ar/sumat/a/c2.html

13 Aquino, Santo Tomás de. Suma Teológica. Versión web. Recuperado de https://hjg.com.ar/sumat/a/c2.html

14 Las cinco vías las he tomado de esta referencia: Aquino, Santo Tomás de. Suma Teológica. Versión web. Recuperado de https://hjg.com.ar/sumat/a/c2.html

15 La cuestión 2 trata sobre la existencia de Dios. En ese apartado santo Tomás de Aquino afirma que es necesario llevar al conocimiento de Dios, no sólo como un ser sino también como el principio y fin de las cosas como fue demostrado en la Quaestion 1, Artículo 7. En los artículos de esta cuestión se presenta a Dios y su relación con el hombre; además la esencia divina, lo que pertenece a la distinción de las personas y lo que se refiere a las criaturas en cuanto proceden de Él. Al final se presenta la esencia divina: la existencia de Dios, como es o como no es, su obrar o ciencia, su voluntad su poder. * Sigo la Suma Teológica siguiente: Aquino, Santo Tomás de. (2001). Suma Teológica. (colaboradores: Martorell, J., Celada, G., Escallada, A., Fuster, S., Artola, J. M., Bandera, A., Rodríguez E., Soria, F.). Biblioteca de Autores Cristianos. Cuarta Edición (reimpresión). Madrid. PP. 107-110. Esta misma edición esta disponible en https://hjg.com.ar/sumat/index.html

César Canela

Nacido en Bonao, a finales del siglo XX, siempre estudiante, profesor en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y en la Universidad Católica del Cibao (UCATECI). Actualmente, realizando el doctorado en Filosofía en la Universidad de Salamanca, España. Productor del Podcast Live Filosófico. Amante del saber, amante de la metafísica aristotélica, apasionado de la historia, amante del campo, estudioso de la filosofía especialmente de la hispánica, bibliófilo, cuasi músico e intento de poeta. Miembro de la Unión de Escritores de Monseñor Nouel, Inc; y de la Federación de Campesinos Hacia el Progreso, Inc.

Autor

  • César Canela

    Nacido en Bonao, a finales del siglo XX, siempre estudiante, profesor en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y en la Universidad Católica del Cibao (UCATECI). Actualmente, realizando el doctorado en Filosofía en la Universidad de Salamanca, España. Productor del Podcast Live Filosófico. Amante del saber, amante de la metafísica aristotélica, apasionado de la historia, amante del campo, estudioso de la filosofía especialmente de la hispánica, bibliófilo, cuasi músico e intento de poeta. Miembro de la Unión de Escritores de Monseñor Nouel, Inc; y de la Federación de Campesinos Hacia el Progreso, Inc.».

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