César Canela, Fernando Hiciano, Gerson Adrián Cordero, Willian Yamil Estevez Peralta

La vida: realidad radical

Por César Canela


Una mirada desde el raciovitalismo


«Yo soy yo y mis circunstancias,
y si no la salvo a ella,
no me salvo yo».1

En 1923, José Ortega y Gasset publicó los temas: «Relativismo y Racionalismo» y «Cultura y vida» que aparecen en El tema de nuestro tiempo2. Un año más tarde, en octubre de 1924, para la Revista de Occidente, publicó un artículo titulado: «Ni Vitalismo Ni Racionalismo»3. Estos ensayos filosóficos sirven de introducción al Raciovitalismo, postura que el autor4 defenderá hasta su muerte en 1955. Esta postura filosófica del pensador español es el resultado de una larga trayectoria de pensamiento que pasó primero por el Objetivismo y el Perspectivismo5 antes de llegar al Raciovitalismo. Aunque Ortega supera algunos de sus planteamientos defendidos en sus etapas filosóficas anteriores, la esencia de su pensamiento filosófico sigue presente en el raciovitalismo.

En principio el raciovitalismo se nos presenta como una crítica al vitalismo, al racionalismo, al realismo, al idealismo y al relativismo. Ortega y Gasset, define, en primer lugar, lo que se entendía por vitalismo en su época, mostrando que este concepto es sumamente problemático porque tiene diversas acepciones que van desde el biologismo hasta la irracionalidad de la «intuición»6 como forma fundamental para conocer. Estas acepciones coinciden en defender que la razón no es el camino principal para llegar al conocimiento, sino que, para el conocimiento, existen otros caminos meramente instintivos que pueden llevarnos a la verdad7, es decir, una reducción de toda la realidad a «interpretaciones», dándole el mismo valor a los juicios falsos y a los verdaderos como sostiene Nietzsche en Más allá del bien y del mal8.

Existe otro vitalismo que afirma a la razón como lo único valioso porque de ella emana el conocimiento, dicha doctrina hace una contraposición entre lo racional y lo irracional9. Este vitalismo no es más que una reproducción de la razón matemática10 que nace del «cogito ergo sum»11 que propuso, hace siglos, Descartes. Esto significa que coincide en esencia con el racionalismo porque reduce todo lo humano a la razón pura.

Ortega y Gasset critica a las demás corrientes vitalistas porque sostienen que la razón no sirve para explicar nada; para ellas, la realidad sólo encuentra su explicación cuando es vivida inmediatamente. La vida humana queda desprovista de la razón y los procesos de la vida sólo tienen sus explicaciones en hechos vividos en lo inmediato. Esta corriente parece ser inmediatista porque no considera a la historia como parte de la vida y asume que el conocimiento sólo adquiere su valor en el aquí y ahora de espaldas a la historia. Ortega no comparte esta visión porque despoja a la vida de la razón vital y de la razón histórica12. Ortega y Gasset argumenta que el hombre es hoy lo que ha sido en la historia y lo que será depende de su proyecto vital, es decir, que tiene un pasado y tendrá un futuro que se manifiesta en la vida como realidad radical.

Ortega y Gasset afirma que el racionalismo es antihistórico porque ignora los tiempos del pasado y el presente: da escaso valor a la vida como sucesión de acontecimientos histórico13. Significa que esta corriente filosófica concibe a la realidad desde el acto arbitrario del pensamiento que atrapa a los hechos en cuestiones meramente abstractas desde la cuales deben regirse todas las cosas.14. En otras palabras, el racionalismo planteado por Descartes se propuso declarar como dudosa toda idea o creencia que no haya sido construida en esa intelección pura, la cual es lo mismo que el mos geometricus* de Spinoza y la Razón Pura de Kant15.

El idealismo kantiano, nacido de la Razón Pura, presenta al ser humano como un ente fuera del espacio y del tiempo, afirmando, por el contrario, que tanto el espacio como el tiempo son atributos de la mente humana, es decir, que toda la realidad depende del pensamiento.16 El idealismo sostiene que no hay nada fuera de la mente, o sea, solo existe lo que puede ser pensado. Esta afirmación agudiza los errores que inició Descartes.

Estas críticas de Ortega y Gasset sobre el racionalismo y el idealismo no deben ser entendidas como una oposición a la razón, sino a los planteamientos absolutistas que van en contra de la vida: el yo y las circunstancias. La razón que defiende Ortega es aquella que se manifiesta en la vida. Por otro lado, la crítica al idealismo tampoco desemboca en el realismo, porque éste último, aunque contrario al primero, es también erróneo porque asume que la realidad existe objetivamente sin intervención del sujeto. Como no existe la razón pura menos aún existe la realidad pura independiente del sujeto. Existe una correlación entre el yo que piensa y las circunstancias, pero no de modo dualista sino de realidad concreta e inseparable.17

Ortega y Gasset destaca que en el vitalismo, en el racionalismo, en el idealismo como en el realismo existen extremos muy peligrosos que dificultan el acercamiento a la verdad. El pensamiento orteguiano rechaza las corrientes antes mencionadas por ser estas contrarias a la vida; sin embargo, igualmente rechaza al relativismo por considerarlo un exceso de la vitalidad y un suicidio de la razón porque asume que no hay verdad ninguna.

El relativismo es una pose de imparcialidad que es, al final, un escepticismo que no se sostiene ni a sí mismo porque, al asumir que no hay verdad, conducen a la vida humana hacia el absurdo. La vida humana sin la verdad es vacía porque ella necesita de unos criterios que le den estabilidad. La negación de la verdad es un suicidio vital18.

En definitiva, el raciovitalismo queda resumido en la frase «yo soy yo y mis circunstancias, y si no la salvo a ella no me salvo yo». La vida es la realidad radical desde la cual el hombre experimenta la historia y en ella y desde ella es donde él desarrolla su cultura, satisface sus necesidades-humanas a través de la técnica19. El raciovitalismo desde la vida como realidad radical distingue que hay ideas y creencias20, sabiendo que en las creencias se vive y que las ideas no son absolutas y, por lo tanto, falsables según el planteamiento de K. Popper21.

¡Qué la filosofía les acompañe! Fraternalmente, César Canela


Referencias

  • 1 Ortega y Gasset, J. (1968). Meditaciones del Quijote. Artes Gráficas Grijelmo. Bilbao. Pág. 50
  • Imagen 1: Martín Luengo, M. (1999). José Ortega y Gasset. Ediciones Rueda J M, S.A. Madrid. Pág. 17
  • 2 Ortega y Gasset. J. (2020). El tema de nuestro tiempo. Espasa Libro, S.L. Madrid. Págs. 80-97.
  • 3 Cfr. Ortega, J. (1924). Ni vitalismo ni racionalismo. Revista de Occidente, (16), 1-16. Madrid.
  • 4 Ortega, aunque es conocido como literato es uno de los filósofos más influyentes de la filosofía hispánica.
  • 5 Cfr. Ferrater Mora, J. (1958). La filosofía de Ortega y Gasset. Traducción de María Raquel Bengolea. Editorial SUR, SRL Buenos Aires. Págs. 11-13: Ortega y Gasset ha atravesado tres etapas: Objetivista (1902-1914), Perspectivista (1914-1923) y Raciovitalista (1924-1955).
  • 6 Cfr. Ortega y Gasset. J. (2020). Op. Cit. Pág. 161
  • 7 Cfr. Ibid. Págs. 154-157
  • 8 Cfr. Nietzsche, F. Obras selectas. Edimat Libros, S.A. Madrid. Págs. 261-437
  • 9 Cfr. Ortega y Gasset. J. (2020). Op. Cit. Pág. 157
  • 10 Cfr. Vial Larraín, J. D. D. (1997). ¿Es Descartes un racionalista? Revista de Filosofía (PP. 45-57). Pág. 56: En esta razón, Descartes reduce la realidad a las matemáticas.
  • 11 Descartes, R. (1994). Principia philosophiae (Vol. 1). ex typographia Blaviana… Sumptibus Societatis. Pág. 2: […] cogito, ergo sum, est omnium prima & certissima […]», que significa «pienso, luego yo soy, es de todas las cosas lo primero y lo más cierto». (fragmento traducido por mí)
  • * Imagen 2: Martín Luengo, M. (1999). Op. Cit. Pág. 53
  • 13 Cfr. Ortega y Gasset. J. (2020). Op. Cit. Pág. 82 y 86
  • 14 Cfr. Ibid. Pág. 168
  • * Para este método la realidad depende de los dispositivos de la razón.
  • 15 Cfr. Ibid. Pág. 85
  • 16 Cfr. Ortega y Gasset, J. (2006). El tema de nuestro tiempo: prólogo para alemanes. Revista de Occidente en Alianza Editorial. Pág 51
  • 17 Cfr. Marías, J. (1948). Ortega y la idea de la razón vital. Colección «El viento sur». Madrid. Pág. 29
  • 18 Cfr. Ortega y Gasset. J. (2020). Op. Cit. Pág. 81
  • 19 Cfr. Ortega y Gasset, J. (1939). Ensimismamiento y alteración: meditación de la técnica. Espasa-Calpe, S.A.
  • 20 Cfr. Ortega y Gasset, J. (1942). Ideas y creencias. Revista de Occidente. Madrid.
  • 21 Pinto, A. M. (2009). Ortega y Gasset y la crítica de la razón científica. Brocar: Cuadernos de investigación histórica, (33), 195-224. Pág. 223: la filosofía de Ortega y Gasset se encuentran importantes rasgos de la filosofía de la ciencia que nacen de su raciovitalismo.

3 comentarios en «La vida: realidad radical»

  1. Que en definitiva el racionalismo deja entendido que la vida es la realidad radical desde la cual el hombre esperimemta la historia

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