Por: Lynn Marcelle Félix Valdez


Con el surgimiento del romanticismo se da inicio a un nuevo movimiento cultural que no solo impacta en los esquemas morales y políticos que se tenían establecidos a finales del siglo XVIII, sino que también impacta de manera radical en las artes y de forma más específica en la literatura. Anterior a este, el neoclasicismo habría brindado producciones literarias altamente sobrias y objetivas, las cuales llevaban a los lectores a una reflexión interna que conllevaba al accionar moral y al afloramiento de valores. Sin embargo, los románticos con sus ansias de libertad desenfrenada traen producciones literarias que llevan las emociones y los sentimientos a su máxima expresión en un grado que podría considerarse por expertos como malsano. La melancolía representaría en obras románticas y de otra índole la falta de la presencia de algo o alguien en específico que impide la “felicidad absoluta” lo cual genera una sensación de vacío que a su vez crea una contraposición entre lo que se quiere sentir y lo que realmente se siente, pero a su vez dejando a su paso en aquellos que la poseen en moderada medida, la invención de grandes creaciones artísticas.

  Para ver la presencia de la melancolía en las presentes obras, iniciaremos con aquellos aspectos que hacen relacionar los textos entre sí en torno a este tema. Partiendo de lo más general, al analizar los autores tanto de las dos novelas como del poema nos encontramos con que tanto  la novela de Goethe como la de Mann, son novelas que comparten una característica semiautobiográfica ya que ambos escritores en ellas (aunque de forma distorsionada) reflejan las realidades de su juventud en el caso de Goethe, y de su viaje a Venecia en el caso de Mann, de igual forma, en el caso de Lord Byron su poema Oscuridad refleja dos realidades que este estaba viviendo en la época de su escritura. En este sentido, dichos textos muestran la influencia de la subjetividad de los autores en cuanto a situaciones vividas que de una forma u otra provocarían la creación de estas obras. Por otro lado, las diferencias encontradas con respecto a los autores son que pertenecen a épocas diferentes, como sabemos Goethe pertenece al movimiento Sturm and Drang (muerte y pasión) Byron a los románticos del siglo XVIII al XIX, mientras que Mann pertenece a la nueva forma de escritura que se levanta a principios de siglo XX. En la obra de Goethe y Byron encontramos descripciones que se van más a lo concerniente a la naturaleza, mientras que en la obra de Mann las descripciones son extremadamente detalladas y giran en torno a lugares generales y personajes.

  Referente a los personajes de las dos novelas la similitud encontrada se basa en que, ambos son artistas. Uno se dedica a la pintura mientras que otro se dedica a la escritura, aman el arte y se deja en evidencia su alto nivel intelectual. Ambos pertenecen a clases sociales estables y son víctimas de una serie de desafortunados hechos en el amor. El personaje principal Werther de la obra que lleva su nombre es participe de un amor imposible, ya que, la joven Charlotte de la cual este se enamora está comprometida, y pese a que Werther guarda una estrecha relación de cercanía con  ella, lucha con los sentimientos que varían según está o no con ella, la melancolía de Werther es más profunda que la melancolía de los personajes en los otros textos, una melancolía tan drástica que lo lleva a la muerte misma, a sumergirse en el sinsentido de la vida, en el sentido de no pertenencia al mundo y en la incertidumbre y desprecio que le provocaban los seres humanos. De igual forma, Aschenbach quien sería el personaje principal de La muerte en Venecia comparte un amor imposible con un joven polaco que conoce en un crucero, los dilemas internos surgen en este personaje que hasta la fecha no había sentido este tipo de atracción y la cual lo lleva a cuestionarse la formación de sus antepasados que eran conocidos por ser hombres varoniles y que no habían comedido actos impuros de esta índole como era el enamoramiento hacia una persona de su mismo sexo. La melancolía de este personaje no lo lleva a pensar en el suicidio, sino más bien en la necesidad de contemplar al joven amado, de sostener una conversación con él y de convertirlo en arte. Aschenbach al igual que Werther se sumaba en una profunda tristeza cuando estaba lejos de su “amor”. Las similitudes de ambas obras se ven marcadas en parte, por la influencia que tendría Goether en Mann y que este confesaría posteriormente. Las diferencias entre personajes versarían en las distintas edades: Werther era un joven no más de treinta años, mientras que Aschenbach era una persona mayor; y en el manejo de su melancolía, el primero había hecho de esta una costumbre y vivía sumido en ella, mientras que el segundo sabía que los momentos de tristeza no eran impedimento para un artista, y de la misma expresa lo siguiente:

Los sentimientos y observaciones del hombre solitario son al mismo tiempo más confusos e intensos que los de las gentes sociables; sus pensamientos son más graves, más extraños y siempre tienen un matiz de tristeza. Imágenes y sensaciones que se esfumarían fácilmente con una mirada, con una risa, un cambio de opiniones, se aferran fuertemente en el ánimo del solitario, se ahondan en el silencio y se convierten en acontecimientos, aventuras, sentimientos importantes. La soledad engendra lo original, lo atrevido, y lo extraordinariamente bello; la poesía. Pero engendra también lo desagradable, lo inoportuno, absurdo e inadecuado. (pág. 15)

  En Oscuridad de Lord Byron la tristeza suscita por la falta de una persona amada en medio de un final apocalíptico, no solo se siente melancolía por saber que el mundo estaba caducando, sino que se siente así, por saber que el mundo estaba terminando, pero los últimos segundos de ese “mundo” no permitiría la unión de dos almas que al final morirían, pero sin estar juntas. “Y las nubes perecieron; la Oscuridad no necesitaba De su ayuda. Ella era el universo”. La ausencia de la persona amaba es reflejada en las tres obras, usencia que no tiene que ver necesariamente con el contacto físico, sino más bien, con la imposibilidad de poder tener más cerca eso que esta “cerca” pero no lo suficiente porque hay un factor (o persona) que lo impide.

  Es evidente que la melancolía a través de no solo estas obras sino de otras en las que se ha presentado, ayuda al lector a evocar sentimientos que este desconocía y a suscitar emociones que permanecían dormidas. La melancolía se aloja en todos los seres humanos, solo que algunos pasan desapercibidos de su presencia, pero siempre esta ahí. La melancolía nos recuerda que hubo tiempos mejores, tiempos que solo permanecerán en el recuerdo, la melancolía nos hará olvidar las respuestas, aun cuando las estemos buscando desesperadamente, la melancolía traerá a la luz talentos que permanecían ocultos. Porque cuando todos estamos lejos de lo que amamos convertimos en arte lo que anhelamos, y después de todo eso nace en nuestra boca una sutil sonrisa que demuestra la dulce melancolía, que manejada de la forma correcta puede llevarnos a la creación del arte (La muerte en Venecia) y manejada de la forma incorrecta puede llevarnos al valle oscuro y sin retorno de la muerte misma (Penas de Werther, Oscuridad).


Lynn Marcelle Felix Valdes

Licenciada en Lengua y Literatura, maestra a tiempo completo. Aficionada de la lectura y la escritura. Creadora del blog “A corazón Abierto”.

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