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La filosofía del Hombre total I

[Introducción  en las sombras del superhombre de Nietzsche]

 

“La sabiduría es acreditada por sus obras” Jesucristo, siglo I

[ Según San Mateo 11,16]


Queridos lectores:

  Hace mucho rato que no me dirijo a ustedes. Abrazo caluroso para todos. Hoy quiero dirigirme tanto a académicos como a buscadores de conocimientos independientes de toda institución formal.

  Federico Nietzsche se encargó en sus cátedras como en sus publicaciones de polemizar sobre las principales ideas filosóficas del mundo occidental, tanto en el campo crítico-religioso de cristianos y judios, exaltando mitos y pensamientos paganos, y así, liberando con no poco talento y mucha emotividad lo que sería el pensamiento nietzscheano. Sin embargo, el tema principal de Nietzsche, desde mi perspectiva,  es traer la filosofía pura a los pies  y  las manos del pensador, para transformarlo en un pensador de la acción concreta frente a una realidad mediocre(el rebaño) de la cual tendría que liberarse. La filosofía académica,  extremadamente sistemática, abstraída e hiper conceptual resultaba hasta inutil para el alemán que mencionamos de acuerdo a los fines de un verdadero ser humano. Podríamos pensar hoy, desde esta articulación de ideas breves, que a Nietzsche le fastidiaba tanta verborrea filosófica, sin que aterrice en los pies. Sabiduría sin obras, escritas y transmitidas por “nerd” y “patéticos” profesores. Cuando vemos algunas ideas de “La Genealogía de la Moral” del filósofo alemán, nos conducen al menos a pensar en un desplazamiento del conocimiento especulativo de la filosofía al terreno de la fauna y la flora con sus apetitos más brutales: la voluntad de poder. El alemán  apela a la acción contundente, y esto molesta al hombre débil e incapaz de hoy y de ayer, según el pensador. Lo que aquí expondremos es, casi de igual manera, una filosofía para caminar, para llevarla en las manos. Necesaria.  La filosofía del hombre total.

  Desde mi cosmovisión el conocimiento es un instrumento, no un fin. La realidad en su esplendor “caótico” nos reta a la constante búsqueda de entendimiento, interpretaciones, investigaciones, etc. Pero tal vez, no te has preguntado: ¿para qué sirve todo este almacén teórico si no hay hombre y mujeres valientes que ejecuten tal conocimiento en el plano de la realidad; si  no existe la posibilidad de cambiarse a sí mismo; y si no es posible el poder sobre la realidad para transformar la naturaleza en favorable y aprovecharla al máximo?

 El típico “sabio” o “filósofo”, “marxista” a veces,  “extravagante” otras, “el profesor loco” mayormente… Es un arquetipo que se ha producido en las universidades  como el profesor de filosofía. Un nerd irreverente, muchas veces, para sobresalir, que se la pone “difícil” a los estudiantes. Los pone a “pensar”. Por otra parte, encontramos,  el filósofo supra serio, académico, no irreverente, divulgador de de “verdades” filosóficas, que respeta con recelo profesional las ideas de trascendencia sin inmiscuir su propia opinión, sino presentándose como un pedagogo y exponente perito.  Pero es igual, un nerdo, para Nietzsche.. O un fan de la filosofía. Estos arquetipos, continúan ejerciendo sus cátedras en universidades, para bien de la institución, pero para horror de la humanidad; sus estudiantes, en concreto. Salvo algunos jóvenes que les despierte alguna vocación de ser profesores de filosofía como ellos. Y así, siguen el círculo, aprendiendo y leyendo los libros del programa del periodo docente en el terreno de las aulas donde se le insufla “sabiduría”. Luego graduarse. Summa Cum Laudes; entonces más luego continúan el círculo de ser portadores y transmisores de tales ideas sistematizadas por la academia que le llaman constantemente: Licenciatura. Generando así una cadena ininterrumpible de profesores nerd, locos y  sabios—, exponente sistemático de lo que otros dijeron en sus tratados filosóficos. De vez en cuando aparece uno que otro rebelde contra el ciclo, uno que se cree Lenin o encarnación del mismo Nietzsche.  Pero este casi siempre, el rebelde, es excomulgado y abandonado sin salario. En realidad era otro nerd disfrazado de lobo. Y es bueno que lo excomulguen, para que aprenda a ser un filósofo verdadero, mediante la creación de una labor social con sus propias manos y que siempre sus propios víveres y no viva  perpetuamente de los salarios de la institución,  así, practicará la filosofía desde el mundo real.  Pero como ya la academia le había hecho daños irreparables al tal, el filósofo excomulgado y sin salario, se retira a la sombra de la víctima itinerante, reúne dos o tres como él cuando tiene éxito como filósofo excomulgado,  con exactamente el mismo síndrome, y se dedica a lanzar anatemas junto a ellos en cualquier medio que le presten. A veces alcanzan la gloria de los problemas psiquiátricos y empiezan a dar testimonio de porque nunca se debe ser como ellos. Los que no logran la gloria psiquiátrica, siguen la rutina del fracaso hasta que consiguen otra cátedra y otro salario. Y así perpetúan el círculo errático de insuflar “conocimiento” y generar nuevas vocaciones que pasarán a ser como sus maestros, es decir, comentaristas de libros de filosofía. En el mejor de los casos, comentaristas de ideas filosóficas, con un poco de interpretaciones de un filósofo que hablaba de otro filósofo, según el punto de vista de otro filósofo, que era discípulo de otro filósofo, para decir que el filósofo que dijo cierta cosa, dirán esos profesores, que aquel o tal filósofo, estaba equivocado.  Y así,  sin final.

  El despertar filosófico. En una parábola,  mientras el vecino del profesor de la academia,  que es mecánico automotriz, con manos y uñas sucias, le coquetea a la esposa del profesor de filosofía, mientras este explica las abstracciones filosóficas más elevadas de la cultura occidental a treinta y cinco alumnos  enjaulados que no entienden nada, ni quieren. El mecánico, solo sabe arreglarle algunas válvulas al carro de la esposa del profesor. Ella, que carece de aventuras del mundo real sin el superhéroe que ella soñó de niña, y que ahora parecía condenada a vivir de las abstracciones filosóficas, pero el mecánico, a fuerza de su libido, brutal, le dará una dosis de realidad salvaje, que la hará olvidar los conceptos platónicos que el profesor pretendía explicarle con aire de sabio griego los viernes en la tarde cuando salían a pasear por la naturaleza. Algo similar sucedió con Nietzsche, Kierkegaard y otros tantos filósofos que tuvieron que auto excomulgarse de las academias, y comenzar una carrera de filosofía sin salario. Al menos Espinoza levantó su carrera filosófica sobre las ventas de espejuelos. Pero Tayler Durden, un verdadero filósofo, que vendía jabones, levantó un verdadero patrimonio filosófico para tiempos modernos, gracias al escritor Chuck Palahniuk con su novela “Fight Club” y a la adaptación al cine de David Fincher en 1999.  No para interpretar al mundo, sino para interpretarse a sí mismo. No para transformar al mundo, sino para transformarse a sí mismo. 

  Los eventos reales y canónicos que hacen despertar al filósofo, al samurai o al guerrero, al sabio o al religioso verdadero de adentro hacia fuera, aquí, en la realidad operativa, son básicamente: la traición de un amigo, la deslealtad de mujer, la muerte de un padre, la extrema miseria o las posesiones sin sentido, el asesinato de un ser querido, las injusticia que caen sobre un inocente, la culpa por un delito, el deseo obsesivo por lograr un acometido, el rechazo por una mujer de la cual uno se enamora perdidamente.  Estos eventos y muchos otros subeventos que cuando no se evaden o no se suprimen estos acontecimientos canónicos,  se podría  lograr tocar fondo, puede ser que se cumpla la introspección de Nietzsche, “no mires mucho el abismo, porque puede ser que el abismo te mire a ti”. Estos eventos pueden ser instruido en simbolismo, y ejercen gran violencia en la parte masculina  del alma  pidiendo una liberación de su furia sobre el reino de la tierra que, canalizados en el fin correcto nos lleva, con la sabiduría y el entendimiento a un conocimiento aplicado, que hacen en el devenir una emanación del “Ser  antropológico total”. Yo le llamo también “El Hombre Áureo". O, como le llamaba Jung: la individuación. Es decir, el individuo en su más alta expresión de sí mismo en su realidad más palpable. 

  Esto como última realización, pero la realidad, lo que ahora tratamos. Es el comienzo. el despertar, el éxodo. Aprovechar el evento canónico. Y más peligroso aún si careces de los traumas de los héroes, provocarlos tú mismo. Anda como Moises y mata a un Egipcio defendiendo a un esclavo. Y verás como tendrás que exiliarse por 40 años. Pero aun detrás del exilio, verás las llamas de una zarza ardiente que no se consume. 

  En mi caso particular, mi evento canónico más importante está simbolizado en un solo evento que resume todos mis traumas:« “Ellos mataron a mi paloma”. Apenas había sacado  la paloma de la jaula para proporcionarle libertad. Cuando ellos vinieron, y me empujaron, tomaron mi paloma, mientras yo les decía: “quiero mi palma”.  Y ellos, con sonrisa malévola, las descuartizaron con sus manos y me rociaron la sangre y arrojaron sobre mí los trozos despedazados de mi paloma. Desde entonces, ellos van a pagar por lo que hicieron, yo juré. “Quiero mi paloma de vuelta…Y viva”». [ 3 de Julio, 2022]

  Desde entonces, yo entré en los  procesos de autodescubrimiento, y la inocencia que deposita en la paloma debía ser sacrificada, ya que, mi supuesta inocencia y bondad era una escapatoria en todos los eventos clínicos  mencionados arriba que habían caído sobre mí, y yo, no había hecho más que convertirme en una paloma enjaulada esperando una supuesta libertad el día en que me crecieran las alas. Ahora yo deseo lo imposible, “quiero mi paloma de vuelta… Y viva”. Todo el sentido de mi vida, en el plano humano y trascendental ronda en que “quiero mi paloma”. Con toda la obstinación, la quiero VIVA.

  El despertar nuestro. Pretendo envolverlos en este movimiento del despertar filosófico, asentado en la realidad, profundamente, desde el alma. Un recorrido personal y comunitario, de hombres y mujeres de hoy que nos encanta, gracias al mecánico u otro agente, de eso que nos hacen poner los pies sobre la tierra. Y empezar a usar el conocimiento filosófico con una utilidad que desborda las academias. El éxodo filosófico. Masivamente. Y sin importar los salarios de la cátedra, de este otro lado de la tierra, hay leche y miel. Verdaderas riquezas totales. Para crear al Hombre Áureo. El Hombre Azul o como quieras llamarle, es la máxima expresión del Ser personal.  También, le llamaríamos: El hombre Totalitario de sí mismo o La posesión absoluta del Ser. Esta es la filosofía por naturaleza, la que está en nuestras entrañas. La que Eva y Adan, le dieron mal uso. Nosotros, ya avanzando, nos rebelamos contra nosotros mismos en una trayectoria de interpretación de la realidad, no para comentar en salones ni en charlas de jaulas académicas o foros internacionales de filosofía auspiciada por banqueros y los sistemas educativos. En este nuevo recorrido, buscaremos, sin descanso, una filosofía del Yo, superlativo, y sin miedo, frente al mundo. No como mapa interpretacional, sino como construcción de sí mismo, en individuos totales,  hacia un viaje  cuyos horizontes  aparentan tener límites en su extensión, sin embargo, nuestras pretensiones están exactamente en explorarlos, sin miedo a la muerte. No hay aventuras más místicas que aquellas que rozan constantemente con la muerte. El desarrollo del hombre total, consiste, en enfrentar la muerte, y vencerla, este es el Hombre Total.  Si escribe o no escribe sobre su filosofía o sus aventuras homéricas, es algo que a él no le preocupa, que escriban otros si quieren. El hombre totalitario, solo busca alcanzar, continuamente, lo más alto de sí mismo.

  Las características del hombre total. Siempre ha existido, desde la fundación del mundo. Y existe en todas las épocas, en todos los continentes y en todos los campos  del que hacer y del saber. El aura del ser humano excelente y competente en cualquier campo que se desplace es reconocible. Los lejanos ven sus luces como mirar las estrellas desde la tierra, a los muy cercanos la misma luz los quema, y aquellos que poseen luz propia forman, todos los hombres totales, una constelación,   como señal que apunta a una deidad más excelsa aun. Dios.

  Nota importante: esperen amados lectores el próximo artículo. El Hombre total II: entre Dostoievski y Nietzsche.

Autor

  • Enmanuel Peralta

    Productor y actor. Dedicado a las artes dramáticas desde muy temprana edad. Algunas de sus obras teatrales han sido publicadas y dirigidas por él. También ha incursionado en el cine independiente.

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