San Lorenzo de Los Mina o San Lorenzo de Los Negros

Una historia secuestrada y no visibilizada

Visibilizar y dar conocer la historia dominicana vinculada a la afrodescendencia, es una tarea pendiente en el país, el estado y sus instituciones vinculadas a estos temas no han entendido que se hace necesario crear políticas públicas de reconocimiento, valorización, respeto y conocimiento de un pasado latente, que tenemos en nuestro ser. Nos encontramos con generaciones que no conocen su historia, no manejan información sobre su identidad, no importa que sean de la misma zona donde se desarrolló el acontecimiento, no se sienten parte, no honran ni respetan su pasado, pero todo ocurre por la razón de que lo desconocen, no se les enseña y todo eso siempre ha obedecido a un plan país que todo conocemos.

Solo recordar, todo lo que ocurrió en la tiranía de Trujillo, con la política de estado de ocultar, perseguir, maltratar, humillar y desconocer la identidad y la cultura negra del país. En la película El Poder del Jefe III, el productor Rene Fortunato, hace hincapié de lo que hablo, realzando esa cultura y poniendo en valor esos elementos que nos caracterizan de la madre áfrica.

Por ejemplo, hay que recordar que Trujillo prohibió que se cantara salve y se tocara atabales o palos a los santos o misterios de la 21 división dominicana en los pueblos del país. Es decir que la religiosidad popular que practica el pueblo fue secuestrada y vilipendiada, con la intensión de arrancar la identidad, pero la tradición sigue, ya que eso está en nuestras venas y con la cosmovisión, las creencias y la fe de un colectivo no se juega ni se puede intentar.

La razón por la que quiero dedicar este articulo al tema en cuestión, es para tratar de llevar a los lectores informaciones relevantes, que, aunque algunos interesados ya conocen han estudiado, otros no saben, y estoy seguro que nunca le han hablado del tema. La idea es, que sea a ellos y ellas, que les llegue la información, no importa la vía, el tiempo y el espacio. El llamado es, que, si usted se encuentra con esto y conoce del tema, le invito a compartirlo y de seguro que a alguien podrá llegar, para leer, conocer, reflexionar y luego compartir lo que entendió en su entorno. 

Cada 10 de agosto, de acuerdo al calendario litúrgico de la iglesia católica se conmemora el día de San Lorenzo mártir.

Historia de San Lorenzo Mártir

El martirio de San Lorenzo es conocido por ser uno de los más crueles, fue quemado vivo en una parrilla un 10 de agosto. El 10 de agosto del 258, se conmemora a San Lorenzo, un santo conocido por la crueldad con la que fue martirizado. Se trata del patrón de muchos sectores y pueblos de varios países de América, cada uno con su celebración y devoción particular.

San Lorenzo fue uno de los siete diáconos de Roma y formaba parte del grupo de hombres de confianza del Papa San Sixto y se encargaba de distribuir las ayudas a los más necesitados de la ciudad. Antes de que el cristianismo estuviese aceptado, el emperador Valeriano publicó un decreto que ordenaba la persecución y asesinato de todos los que se declarasen cristianos.


Uno de los asesinados fue el Papa San Sixto, que estaba celebrando una misa en un cementerio de Roma el 6 de agosto, cuando le mataron junto a cuatro de sus diáconos. Cuatro días después matarían a San Lorenzo. La tradición cuenta que San Lorenzo, después de saber que habían asesinado al Papa, recogió todo el dinero y los bienes que la Iglesia tenía en Roma y los repartió entre los pobres y enfermos de la ciudad.

El dirigente de Roma mandó que lo mataran y lo metieron en una parrilla de hierro y le pusieron en el fuego hasta que murió calcinado. La leyenda cuenta, que el santo pidió que le dieran la vuelta para arder por los dos lados en su proceso de tortura y martirio.

Historia

En la Republica Dominicana, provincia Santo Domingo, en su municipio cabecera, Santo Domingo Este, existe un histórico y emblemático sector, lleno de historia, resistencia y origen afrodescendiente, como lo es San Lorenzo de Los Mina, (Los Mina).

Fue desde Haití que llegaron los esclavizados alzados con el llamado Padrejón a la cabeza a esta zona que aun preserva su nombre.

El negro Padrejón, mató a su amo y huyó a la isla Tortuga con 30 compañeros y el gobernador Francisco Sandoval y Castillo, lo ubicó en el lugar que hoy se conoce como San Lorenzo de los Mina.

Estos negros fugitivos contaban de 73 personas, de los cuales 34 eran de la tribu Mina; 3 Congos; 4 Borucos; 3 Angola; 1 Arada; 1 Zape; 1 Caboverdiano, y el resto sin etnia conocida.

En un documento que conocemos, el arzobispo Domingo Fernández de Navarrete escribía al rey en fecha 14 de agosto del año 1678 lo siguiente:

“De los negros que se han pasado del enemigo se ha formado un pueblecito a dos leguas de esta ciudad y porque cada día se va aumentando, necesita de educación y enseñanza. El orden y la disposición lo dará vuestra merced, con su católico”.

Fray Cipriano de Utrera, establece que la fundación del pueblo de San Lorenzo data de los años “1676 y 1677”, primera construcción hecha en San Lorenzo de Los Mina o Villa Thesalia. Este pueblo se convirtió en atractivo para los negros que se escapaban del rigor impuesto por la colonia francesa, porque se había corrido el comentario, de que los amos de la parte española eran menos crueles, y en la parte francesa la producción o lado de trabajo era agrícola, de trabajar la tierra constantemente produciendo azúcar y otros, el que no resistía hasta lo mataban.

Muestra que en la parte española se criaba ganado vacuno y se comercializaba con las pieles y solo producir en la agricultura lo necesario para vivir y se cuidaba la vida del esclavo negro o libre para que pudiera durar o tener una vida más larga.

Estos negros vivían en completa libertad, creaban su propia arma, las constituían en flecha, practicaban mucho (machetes y mochas). Así lo establecen los cronistas.

En principio se les llamaba “San Lorenzo de los Negros”, ya que, en los primeros tiempos, algunas autoridades de la época consideraban que este pueblo debía ser destruido, por los hábitos beligerantes de sus habitantes y por la imposibilidad de que un solo cura lo pudiera dominar y someter. El 27 de agosto del año 1792 el Arzobispo Carvajal y Rivera escribió al Rey:

“El pueblo San Lorenzo de los Negros conviene que sea demolido, porque se compone de algunos negros bárbaros que no hay forma de enseñarlos, ni reducirlos a venir a la doctrina, ni a los oficios. Un pobre cura no puede ni ejercitar sus oficios, ni estar seguro con ellos”. Esta opinión del Arzobispo era compartida con el gobernador de turno, Don Ignacio Pérez Caro,      quien de acuerdo a los cronistas manifestó a las autoridades superiores lo siguiente: “Este pueblito necesita más autoridad y un trato más cercano”.

Mucho de estos negros salido de Los Mina, se fueron a otros lugares cercanos a la zona, como los de las tribus Mandinga o Mendoceros, Mendoza, los de Sabana Perdida, Sabana Perdida, los negros del Tamarindo o Gruñemos. Poblaciones que en la actualidad aún existen en el municipio.

Se ha perdido la tradición

Los 10 de agosto, era una fecha de fiesta y celebración en el sector, sobre todo de recuerdos y tradiciones ancestrales, como toques de Congo en los alrededores de la Ermita, los cantos de salves y procesión, palo encebao y cangamulanga. Estás manifestaciones autóctonas se han perdido en el tiempo, a las autoridades no les interesa rescatar ni poner en valor, aun siendo que esta zona o quizás no lo saben, que es un patrimonio histórico y cultural del país.

En la actualidad, ya no queda nada del pueblo original, salvo su nombre y algunos de los residentes de Los Mina que son descendientes directos de las familias fundadoras, de este primer pueblo del nuevo mundo que fundan los negros por los negros

Actualmente en el sector no existe un museo en la zona que cuente la historia y el origen del sector, situación que utópicamente entiendo que puede cambiar y ser valorada por el gobierno local y el gobierno central.

Callaron los tambores

Ya no hay palo encebao, ni cangamulanga, ni ningún otro tipo de celebración popular para el santo patrón, callaron los tambores y su repicar, los pasos de los bailes se paralizaron, las voces de las salves y la historia sigue secuestrada.

Ermita San Lorenzo Mártir (Patrimonio Cultural)

La construcción más antigua de la zona de San Lorenzo de Los Mina. Fue construida en 1676 por el gobierno español, para dar soporte religioso al poblado. Se puede decir que este es uno de los templos coloniales para uso exclusivo de los negros, como lo fue la iglesia de San Miguel en el sector san Miguel de la zona Colonial de Santo Domingo. Su fachada me recuerda a la iglesia de San Carlos, construida para las familias españolas de las Islas Canarias que fueron las fundadoras del pueblo de San Carlos de Tenerife.

Primera casa

La primera casa que se construyó en la zona, fue en el año 1676, construida de madera y clavos en lo que hoy se conoce como Villa Thesalia, fundada por el señor Ignacio Martínez Heredia, que le llamo así en honor a su esposa, la señora Thesalia Robert Peláez. Martínez fue político periodista, llego a ser diputado en el Congreso, perteneció a los clubes Rotario y de Leones, además fundó el periódico Índice, del que fue su editor. En información suministrada por el amigo Antonio Arias Peláez, nos aporta que, la sala capitular de la alcaldía del Distrito Nacional lleva el nombre primo de la esposa de este filántropo dominicano.

Jonathan De Oleo Ramos

Dominicano, estudiante de la Maestría Conducente a Doctorando en Educación con Orientación a la Investigación, Docencia y Liderazgo. Master en Neurocoching Educativo, Neuropsicología Infantil e Innovación Social. Especialidad en Didáctica de las Ciencias Sociales y Ciencias de la Complejidad, Postgrado en Políticas Culturales, Arte y Folklore Dominicano y Estudios Afrolatinoamericanos. Con formación en Supervisión, Didáctica, Gestión y Planificación Educativa, Enfoque por Competencias, Desarrollo Directivo y Organizacional, Gestión Pública, Gerencia de Proyectos, Pedagogía Sistémica, Derechos Humanos, Etnografía e Investigación Social. Profesor, Periodista, Gestor Cultural, Investigador, Folclórico y Cultural. Analista, Articulista y Escritor. Conferencista y Facilitador en eventos académicas y culturales, con temáticas vinculadas a su línea de investigación antroplogica. Ha recibido reconocimientos de instituciones su país y el exterior, por su experiencia, aportes, dedicación, formación y trabajos destacados.