¿Fue realmente Sánchez el redactor del Manifiesto del 16 de enero como afirma algunos historiadores?

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Por supuesto que no. Sánchez no fue el redactor del Manifiesto del 16 de enero como afirman algunos sanchistas confesos como: Ramón A. Ferreras, Américo Lugo, Roberto Cassá, Carlos Sánchez y Sánchez, Ramón Lugo Lovatón, entre otros. Estas afirmaciones parten en virtud de dos únicas fuentes: Manuel Dolores Galván (quien fungía como secretario personal de Sánchez entre 1843 y 1844, y supuesto redactor del Manifiesto por dictado de Sánchez) y el historiador haitiano Thomas Madiou (padre de la historiografía haitiana, quien afirma en su Histoire d’Haïti, que dicho Manifiesto fue obra de Sánchez en colaboración de Mella).

Tales afirmaciones no son otra cosa que una interpretación sesgada del testimonio de Dolores Galván, si atendemos a una lectura desapasionada de dicho testimonio, notaremos inmediatamente que el “manifiesto revolucionario” al que hace referencia Manuel Dolores Galván, es completamente diferente al Manifiesto del 16 de enero; pues, este “manifiesto revolucionario” comenzó a circular en el país a partir de septiembre de 1843, en cambio, el Manifiesto del 16 de enero comenzó a circular a partir de enero de 1844. Por otra parte, el propio redactor, Dolores Galván, afirma que de aquel «Manifiesto revolucionario… no quedan ningunas copias», es decir, el contenido de dicho Manifiesto se perdió, cosa que efectivamente no pasó con el Manifiesto del 16 de enero, del cual no solo se hicieron numerosas ediciones y reimpresiones, sino que el contenido ha llegado integro hasta nosotros, cosa que seguramente también sabía el copista del “manifiesto revolucionario” de Sánchez.

El historiador José Gabriel García (padre de la historiografía dominicana) anotó en uno de sus cuadernos de apuntes, lo siguiente: «Retirado Riviere, que se llevó a Delmonte de consejero, Sánchez se quedó a la cabeza de los trabajos; escribió un manifiesto y lo propagó en el Cibao por medio de Juan Evangelista Jiménez, en el Este por medio de Juan Contreras y en el Sur por medio de Gabino Puello. De este manifiesto se sacaron cinco copias que las hizo Manuel Dolores Galván. El del 16 de enero no es el de Sánchez»

Entonces, si no fue Sánchez el autor del Manifiesto del 16 de enero, ¿Quién fue?

El autor de este Manifiesto no fue otro que don Tomás Bobadilla, “el ministro universal”, declarado por él mismo en 1847, apenas tres años después de haberlo redactado: «Creo, señores, que ninguno puede ser mejor dominicano que yo. Yo fui el primero que dijo Dios, Patria y Libertad. Yo fui el autor del Manifiesto del 16 de enero; yo, en la noche del 27 de febrero me encontraba a la cabeza del pueblo». No hay dudas de que a Bobadilla pertenece la paternidad de dicho manifiesto, pues, siempre que podía hacía referencia a ello, solo basta con revisar los primeros decretos emitidos por la Junta Central Gubernativa, cuya presidencia él ostentaba en aquel entonces: Decreto del 19 de abril; Decreto del 6 de mayo; Decreto del 24 de julio; en la Resolución del 22 de agosto que declaraba traidores de la Patria a Duarte, Sánchez y Mella; también en su discurso del 26 de mayo de 1844: “principios consagrados en nuestro Manifiesto de 16 de enero…”; en su discurso del 26 de septiembre de 1844: “Los pueblos que ya había despertado con el Manifiesto del 16 de enero…”, etc.

El Manifiesto del 16 de enero tenía el sello ideológico, la estampa de Tomás Bobadilla por todas partes, de modo que, el contenido ideológico de dicho documento era contrario a la postura política que habían esgrimido los seguidores de Duarte, incluyendo a Sánchez. En este documento aparece por primera vez la palabra “separación”, antepuesta intencionalmente al credo liberal de los duartianos: «independencia de toda dominación e influencia extranjera». Los conservadores evitaban utilizar el término “independencia”, de modo que, lo sustituían por el término “separación”, que llevaba implícito separarnos de Haití, para colocarnos bajo la dependencia de una de las potencias de la época, que en 1844 era Francia.

Este documento fue firmado por 158 personas, la primera de las firmas inscritas es la de Bobadilla, ¿si Sánchez hubiese sido el redactor no sería lógico que su firma apareciera de primero? Es curioso, por otra parte, que la palabra “separación” no se halla inscrita en ningún documento anterior al Manifiesto del 16 de enero, y las pocas veces que aparece mencionada a partir de ahí, viene de Bobadilla y sus partidarios políticos. En fin, el Manifiesto del 16 de enero, hijo de Bobadilla y sus ideas conservadoras, omite la palabra independencia; omite completamente el nombre que llevará el nuevo país (cosa en que los duartianos insistían mucho); cuando hace un resumen de la historia nacional, omite el movimiento de Duarte y sus logros. Fue por esa razón que Vicente Celestino Duarte, sospechando el entramado conservador, se abstuvo de firmar el documento.

¿Qué hay de la segunda fuente, el historiador haitiano Thomas Madiou? Bueno, la fuente que utilizó aquel distinguido historiador fue Manuel Dolores Galván, Madiou ignoraba que se redactaron dos documentos completamente distintos, pues, Galván no hace diferencia entre uno u otro, pero da a entender que el documento redactado por él para Sánchez fue en septiembre de 1843 y nada tenía que ver con el redactado por Bobadilla en 1844.


Libros consultados:

1- Imagen: Ramón A. Ferreras: “Sánchez (Fundador de la República)”; El Estudiante, Santo Domingo, 1989, pág. 63

2- Vetilio Alfau Durán, Leónidas y Alcides García Lluberes: “Ensayos sobre el 27 de febrero”, Comisión Permanente de Efemérides Patrias, Santo Domingo, 2006, págs. 62-67; 88-97

3- Roberto Cassá: “Antes y después del 27 de febrero”, Archivo General de la Nación Volumen CCLXXVIII, Santo Domingo, 2016, pág. 174.

4- Julio Manuel Rodríguez Grullón: “Duarte 25”, Grafica Willian, Santo Domingo, 2020, págs. 104; 252.

5- Leónidas García Lluberes: “Critica histórica”, Colección Bicentenario Vol. III, Santo Domingo, 2013, págs. 129-138

Edwin J Peña

Estudiante de Historia en la Universidad Autónoma de Santo Domingo.