24 datos que quizás no sabías sobre Pedro Henríquez Ureña

24 datos que quizás no sabías sobre Pedro Henríquez Ureña
Tiempo de Lectura: 6 Minutos

Por: Edwin J. Peña


La República Dominicana a lo largo de su historia ha contado con muchos intelectuales, pero sin lugar a dudas, uno de los más trascendentales, completo y multifacético, fue Pedro Henríquez Ureña, quien según el profesor Juan Bosch, fue “el más ilustre de los intelectuales dominicanos”. Mucho ha sido lo que se ha escrito sobre Pedro Henríquez Ureña y su labor humanística, sin embargo, nada ha sido o será suficiente para nosotros los dominicanos, quienes nos sentimos eternamente agradecidos con él, por sus excelentísimos aportes a las letras universales.

Es por esta razón que les traemos 24 datos que quizás no sabías sobre Pedro Henríquez Ureña.

  1. Sus padrinos

Ramona Ureña Díaz, hermana de Salomé Ureña, fue la madrina de Pedro Henríquez Ureña, Federico Henríquez y Carvajal fue su padrino de bautismo y Emilio Prud’Homme fue su padrino de confirmación.

  1. Equipo de trabajo

El equipo de trabajo de Pedro Henríquez Ureña en la Superintendencia General de Enseñanza (Santo Domingo 1932), estaba compuesto por: Abigail Mejía, Andrés Avelino, Ramón Báez López Penha, Osvaldo Báez Soler, Julio A. Mota, Salvador Colombino, Enrique García, Hernán Mejía, Silverio Coiscou, Rafael Onofre Marmolejos, Juan B. Gómez Oliver, Miriam G. Mejía, Emilia Villanueva y Josefa Almánzar.

  1. Su archivo personal

Pedro Henríquez Ureña legó su archivo personal al historiador dominicano Emilio Rodríguez Demorizi.

  1. Primera pelea con su novia

El poeta nicaragüense Salomón de la Selva, quien había sido compañero de cuarto de Pedro en New York, relató de la siguiente manera la primera pelea entre Pedro y su novia Isabel Lombardo Toledano (Chabelita): “dormía el sueño de la madrugada cuando Pedro tocó a la puerta de mi aposento y entró envuelto en una sábana como en una toga llenándome de alarma. ¿Qué pasaba? Pedro me dijo que no podía dormir, que era muy desgraciado. —¿Riñó con chabelita? —le pregunté, y me dijo que sí. —¿Por qué ella le dice que lo ama más a usted que usted a ella? —Y ambos nos reímos porque ésa, en efecto, había sido la causa de ese pleito”.

  1. En el romance

Según recordaba el poeta nicaragüense Salomón de la Selva, Pedro Henríquez Ureña tenía poco interés por las relaciones románticas, todos los intentos de Salomón por conseguirle una novia a Pedro, resultaron en fracaso, por eso escribió: “me resigné a ver en Pedro un ente imposible para el amor”.

  1. En la Intimidad

Salomón de la Selva afirmaba que el propio Pedro Henríquez Ureña le había confesado que él se había mantenido casto en toda su vida como soltero, es decir, inició su vida sexual cuando se casó, a la edad de 39 años.

  1. Un posible Nobel

Con la muerte de Pedro Henríquez Ureña —escribió Miguel Collado— perdimos los dominicanos la primera brillante oportunidad de contar, en nuestra historia cultural, con un Premio Nobel de Literatura, pues sus cualidades intelectuales, académicas y morales —unidas a su condición de humanista—, le hacían merecedor del más alto galardón que se otorga anualmente en las letras universales.

  1. En Harvard

Entre 1940 y 1941, Pedro Henríquez Ureña ofreció en la Universidad de Harvard, una cátedra sobre Charles Elliot Norton, este curso dio origen a su libro: Las corrientes literarias en América Hispánica.

  1. Fue invitado a la boda de Rubirosa

El 3 de diciembre de 1932, Pedro y su esposa Isabel asistieron en San José de las Matas a la boda de Flor de Oro Trujillo, hija del dictador, con el oficial Porfirio Rubirosa.

  1. Ramón del Valle-Inclán y Miguel de Unamuno

Pedro Henríquez Ureña coincidió en un viaje en barco de ocho días, con Ramón del Valle-Inclán, lo describió como un hombre de “conversación inagotable”.

Miguel de Unamuno viajó con Max Henríquez Ureña desde Madrid hasta Medina en 1923. Durante todo el viaje, Unamuno estuvo convencido de que con quien viajaba era Pedro Henríquez Ureña, a pesar de que ya se había visto en 1920.

  1. La facultad libre de Filosofía y Letras

En 1931, Pedro Henríquez Ureña se trasladó a Santo Domingo tras ser nombrado Superintendente General de Enseñanza (1931-1933). Durante su estancia organizó una facultad libre de Filosofía y Letras que comenzó a funcionar en febrero de 1933, en la que los profesores colaboraban de manera gratuita, y se encargó personalmente de nutrir las bibliotecas de las instituciones educativas del país con las principales obras y revistas, utilizando para ello al librero León Sánchez Cuesta, a quien también involucró en proyectos editoriales, como el relacionado con la edición de cuadernos de escritura practica siguiendo el modelo norteamericano. Dado que la impresión en Santo Domingo sería costosa, le propuso imprimirlos en España.

  1. Como Superintendente General de Enseñanza

Cuando Pedro Henríquez Ureña fue nombrado Superintendente General de Enseñanza, visitó e inspeccionó todas las escuelas del país. El doctor Antonio Zaglul conoció a Pedro cuando éste visitó las escuelas de San Pedro de Macorís.

  1. Ernesto Sábato

Ernesto Sábato le comentó al doctor Antonio Zaglul que, quien lo llevó al campo de la literatura fue Pedro Henríquez Ureña, quien había sido su profesor de lenguaje en el Colegio Nacional de la Plata.

  1. Enemistad con José Vasconcelos

Pedro Henríquez Ureña se había enemistado malamente con el político y escritor mexicano José Vasconcelos, su gran amigo hasta entonces, por problemas de política educativa, retorcijones de poder y un dinero invertido de a dos que el otro, decía Ureña, no reconocía. Y con Vasconcelos como enemigo y secretario de Educación en México, sus caminos en ese país estaban cerrados.

  1. Problemas económicos

Pedro Henríquez Ureña se había casado con Isabel Lombardo Toledano, una mexicana soberbia, hija de una familia opulenta. Y Pedro no era un proveedor precisamente abundante. Su esposa no toleraba la escasez de dinero y la modestia de un sueldo de profesor. Se decía, en La Plata, que la joven esposa de don Pedro Henríquez Ureña vivía llorando.

  1. Velatorio

Pedro Henríquez Ureña fue velado en su casa, y no en la embajada como deseaba su hermano Max, embajador de Argentina en aquel entonces. A su sepelio acudió Jorge Luis Borges, elegido por la Sociedad Argentina de Escritores para ello.

  1. Trujillo critica a Pedro

A los 26 días de la renuncia de Pedro Henríquez Ureña de la Superintendencia General de enseñanza en la República Dominicana, apareció en el periódico La Opinión, una crítica de Trujillo hacia Pedro, donde echaba lodo y cuestionaba la capacidad de trabajo del ilustre humanista. La noticia se subtitulaba: “El fracaso del Dr. Pedro Henríquez Ureña”.

  1. Nada con tiranos

En 1944, Pedro Henríquez Ureña había rechazado dos invitaciones, una del Gobierno de Trujillo para dar una conferencia en Ciudad Trujillo y otra del régimen dictatorial de Getulio Vargas de Brasil.

  1. Última carta

La última carta que escribió Pedro Henríquez Ureña, 26 días antes de su muerte, fue al exiliado antitrujillista radicado en Chile, Pericles Franco Ornes.

  1. Los judíos

Hacia finales de 1945, Pedro Henríquez Ureña reunió a su esposa e hijas para decirles que en la clase había declarado que si algún alumno judío necesitaba refugio: “las puertas de mi casa están abiertas para recibirlo” ya que los judíos estaban siendo molestados en Argentina, donde se le había dado refugio a militares y simpatizantes del partido Nazi, quienes estaban influyendo en la política local.

  1. Henríquez

El apellido Henríquez es notoriamente sefardita. Tan difícil era la situación en Argentina con los judíos que, algunas noches se iba a dormir a la casa de su hermano Max, que era en aquel entonces diplomático dominicano en dicho país, así estaba protegido por la inmunidad diplomática de la República Dominicana.

  1. Jorge Luis Borges

Jorge Luis Borges, en conversaciones radiales con el escritor argentino Osvaldo Ferrari, dijo: “Creo que no le perdonamos el ser dominicano, el ser, quizás, mestizo, el ser, ciertamente, judío. Él fue profesor adjunto de uno cuyo nombre no quiero acordarme, que no sabía absolutamente nada de la materia y Henríquez Ureña que sabía muchísimo, tuvo que ser su adjunto porque, finalmente, era un mero extranjero y el otro, claro, tenía esa inestimable virtud de ser argentino”.

  1. Cremado

Pedro Henríquez Ureña había declarado a un escribano su voluntad de ser cremado. Sus restos fueron colocados en el cementerio de La Chacarita y luego cremados el 15 de mayo de 1946.

  1. Cenizas en Santo Domingo

En 1981 las cenizas de Pedro Henríquez Ureña fueron colocados en el mismo nicho en que reposaban los restos de su madre Salomé, en la iglesia de Las Mercedes. El 21 de octubre de 1985 ambos fueron trasladados al Panteón Nacional.


Fuentes consultadas:

1- André Blanco Díaz, Antonio Zaglul Obras selectas, Tomo II, Archivo General de la Nación, Santo Domingo, 2021.

2- Miguel Collado, En torno a la literatura dominicana (apuntes literarios, bibliográficos y culturales).

3- Consuelo Naranjo Orovio, Cartas con historia Pedro Henríquez Ureña entre América y España.

4- Bernardo Vega, Treinta intelectuales dominicanos escriben a Pedro Henríquez Ureña.

5- Miguel de Mena, Pedro Henríquez Ureña Obras completas vol. 11.

6- Félix Batista, Todo lo que pasa es bello, Acento, 2-04-2022.

7- Colección cultural de centro américa. Salomón de la Selva antología mayor – ensayo. Tomo III.

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